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Ciudad de los niños

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"A los niños hay que contenerlos, abrazarlos y darles mucho amor"...

August 17, 2019

Agosto es siempre un mes que nos invita a pensar la niñez y la adolescencia (¿que sería una forma diferente de atravesar la niñez que se va volviendo más adulta?), volver la mirada hacia quienes transitan esa etapa de la vida, valorarla, y también, homenajearla. En la Ciudad de los niños, creemos que, lejos de ser solo un día para los regalos materiales, es un tiempo que debe invitarnos a acercarnos, estar más con ellos, compartir sonrisas, un abrazo sentido, una tarde para correr como el viento o para juntar hormiguitas. Cualquier excusa vale para volver a mirar el mundo “desde su altura” y soñar con imposibles y hamacas voladoras. 

En este agosto, nos proponemos pensar con otros la niñez y la adolescencia, escuchar lo que piensan sobre nuestro rol como adultos, como cuidadores, como acompañantes indispensables en sus vidas. 

La primer entrevista que realizamos es a la Dra. Mariana Pons, quien comenzó a acompañarnos este año, sumándose al equipo de trabajo a quienes agradecemos siempre: Dr. Roberto Rodriguez, Dr. Gustavo Ferreyro, Antonella Spada, Laura Piñata, Augusto Alvelda, Dr. Pablo Titó,  Dr. Diessen

Mariana, más conocida como Maru, es pediatra desde hace 12 años, “nunca me imaginé ejerciendo de otra forma que no sea en  pediatría”, dice y explica cuando le preguntamos por su especialidad. Es mamá de 2 niños,y trabaja desde que se graduò en el Hospital público de la ciudad y, más recientemente,  en un consultorio privado propio. 

 

- ¿Qué es lo que más te gusta de la pediatría?

 

Me gusta el trabajo del niño sano, por eso cuando empezamos a hablar con la ciudad de los niños, yo pensaba, “¿que puedo aportar?”, no solo como pediatra sino como persona en este gran proyecto. Entonces volví a lo que creo que es lo más importante:  el niño sano y el seguimiento del niño en su crecimiento y desarrollo. No solo en momento de enfermedad física, sino en todo, como se lo considera en una salud completa, tanto física como emocional, la cuestión más neurológica, más social, más de vínculo. 

Creo que es re importante, aunque a veces se lo minimice a eso del control del niño sano, es fundamental para ir evaluando su crecimiento desde lo sano, pero también para ir detectando cosas que se pueden ir prolongando, tratando de prevenir siempre. 

 

 

- Parece que es como una mirada diferente, la medicina ya no como la prevención sino como un abordaje más integral, en todo momento de la vida: ¿Cómo es el trabajo del profesional cambiando ese “chip”?

 

Cuando me recibí o mientras estudiaba tal vez pensaba de una forma y a medida que fui avanzando en la carrera y fui creciendo como persona  me fui involucrando con otras cosas y fui cambiando. La universidad te da todo lo teórico,  tal vez faltó mucho de ver sobre la relación con el paciente, y sobre cómo abordar los vínculos. Es más, en algunos momentos quedaba claro que no tenía que haber vínculo. 

Entonces fui buscando alternativas, empecé a trabajar en dispensarios porque era un trabajo más barrial, más social, más compartido. Entonces ese ejercicio de la medicina involucrándose con las personas,  me fue nutriendo, fui sacándole más provecho a la profesión. Fui viendo mejores resultados, y creo que pude aportar más, desde ponerme a charlar con una mama durante una hora, cosas que tienen que ver con el día a día, de cómo se sentía ella, o cómo se sentían los chicos, si se vivían nervios, o que pasaba, como preparar una leche, esos concejos que son diarios que parecen que no sirven, creo que aportan mucho más que atendiendo solo una gripe. 

Me fui dando cuenta que eso era lo que más me gustaba, así que seguí ese camino y aparte paralelamente yo trabajaba en un grupo de la pastoral universitaria donde hacíamos también trabajos en barrios, en Santiago del estero, y realmente me gustaba ese campo, del médico más comunitario, de estar entre la gente, siempre desde una visión preventiva. Y la educación también, en el término de que los padres o los paciente tienen derecho a saber todo, el sentarse a hablar de exactamente qué es lo que está pasando, cómo va a ser o que esperan de tal cosa. Eso genera mucho más esfuerzo, mucho más tiempo y mucho más todo, pero  al final es mucho mejor el resultado. 

 

- ¿Y tu trabajo en la Ciudad de los Niños, cómo es?

 

En la Ciudad de los Niños comencé este año y cuando planteamos qué podíamos empezar con el control del niño sano, me parecía lo primero, porque no los conozco a los chicos, entonces antes que nada tenía que haber un encuentro entre ellos y yo, para que empecemos una relación, ya que el vínculo entre médico y paciente es importante. Entonces ellos se van a sentir en confianza y yo también y después en situaciones particulares cuando necesitemos analizar algo por enfermedad ya no va a ser lo mismo intervenir siendo desconocidos, que generando una confianza previa. Y aparte uno va conociendo las historias, que a veces son difíciles, hay chicos que están ahí hace tiempo y a lo mejor no sabes exactamente toda su historia familiar o lo que pasó antes. Pero justamente es un desafío el conocerse desde la salud/emoción

 

- ¿Qué valoración haces del trabajo de la Ciudad de los niños? 

 

Me parece que es espectacular la contención que tienen los chicos en la Ciudad de los Niños, es un esfuerzo enorme, se nota que todo lo hacen con mucho esfuerzo pero sobretodo con mucho amor, por eso sale así. Yo no conocía hasta ahora exactamente como estaban los niños o que hacían y bueno a través de esto estuvimos conociéndonos, pude ver, primero que los chicos los adoran, ellos se sienten en su casa, están siendo acompañados todo el tiempo. No es fácil a veces tratar con niños pequeños y con adolescentes al mismo tiempo, las demandas y necesidades son diferentes. Y creo que hay una muy buena contención de toda la gente que está trabajando ahí, creo que es súper valorable, es excelente. 

 

- Más ligado a los niños o a la relación entre adulto y niño, como pediatra ¿Cuáles penas que son los desafíos para el cuidado de la niñez hoy?

 

Creo que necesitamos más empatía, más compartir, más amor, más estar, en la niñez en general. Necesitamos acompañar más a nuestros los niños en todo, creo que ahora es todo una vorágine de tiempos fugaces, todo es rápido, todo es ya. Y en el medio los chicos nos siguen pero necesitamos más el sentarnos a escucharlos, contarles historias, jugar, dibujar, estar con ellos y no tanto imponerles que tienen que hacer y qué no. Porque creo que vivimos en una sociedad muy injusta, muy fría, fuimos criados con amor, pero también con distancia. Y creo que si nosotros empezamos a estar más cerca de nuestros niños, a abrazarlos más, cuidarlos más, a estar más con ellos y compartir entonces ellos van a hacer una sociedad distinta a la que es ahora. 

Yo dentro de la pediatría apuesto más a lo que es la crianza con apego, el vínculo, el hablarles muchos, entonces creo que así volvemos más a nuestros orígenes, la presencia ante todo. Los niños se educan no solamente en la escuela, se educan más en la casa y con todo lo que nosotros le demostramos día a día, entonces es muy importante estar con ellos.

 

- Y el cuidado en la primera infancia, ¿Como aparece también como desafío para el adolescente que va a ser en unos años y para el adulto del futuro?

 

Totalmente, primero que desde el embarazo son niños que ya perciben, y después desde el nacimiento, como hay que cuidarlos en todo, desde lo físico hasta lo emocional para crear un adolescente y un adulto fuerte y emocionalmente competente para poder sobrellevar su vida. Por ejemplo un niño con infancia donde no estuvo acompañado, lo abandonaron, violentaron, le gritaron, y capaz que sea un niño agresivo consigo mismo y con el exterior o a tal vez no, y logra hacer de eso algo positivo. Hay muchos casos de estos en Ciudad delos niños, por eso me parece importantísima la contención y el trabajo que se hace ahí. Si creamos un ambiente donde hay amor, contención y compañía, fundamentalmente en la primera infancia, estamos apostando a un adulto sano, física, psíquica y emocionalmente. 

 

- ¿Qué opinas sobre la relación de la tecnología en la primera infancia? ¿Cuál es tu consejo como mamá y como pediatra? 

 

Creo que los niños nacen en un mundo virtual bastante diferente al que nosotros nacimos, pero creo que la tecnología puede ser muy positiva si hay un control, yo no aconsejo que dejen a los chicos solos con la tele, computadora, celular. Pero si vos lo acompañas, controlando que va viendo y cuanto tiempo, que solo sea un rato, buscando también junto con tu hijo que podes ver y que no. Internet es fabuloso, pero ¿hasta donde?. Hay que aprovechar también la tecnología para buscar cosas que sean emocionalmente sanas, que no sean videos sin contenido. Pero si vos te sentas al lado y ves algo interesante, didáctico,  donde ellos pueden ir preguntando o investigando, imaginando cosas eso está bueno, pero solos no.

 

- Por último ¿Cómo definirías la niñez?

 

Es una etapa fabulosa, donde son esponjas de todo su entorno, es una etapa donde los adultos tenemos la mayor responsabilidad para que esas esponjas puedan crecer bien. Los niños son una luz, te pueden cambiar todo, cambiar tu estado de ánimo, tus días. Como mamá siento a mis hijos como mi sol, pero desde la pediatría también, yo he llorado, me he reído, he llegado al trabajo con toda la locura afuera y ves a un chico que te abraza, se ríe o te dice algo y se te cambia el humor para el resto del día. Entonces siento que son un sol, hay que contenerlos, abrazarlos y darles mucho amor.

 

 

 Fotografías: Cecilia Cabrera 

 

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