Entradas destacadas

Mas cerca y con mas tiempo para encontrarnos

Ayer se cumplieron dos meses desde que el aislamiento social preventivo y obligatorio se estipuló en nuestro país como la medida prioritaria para hacerle frente a la pandemia del COVID 19. Pasaron 60 días, varios fines de semana, 120 almuerzos y cenas, la semana santa en el medio (de lo que ya les contamos en la entrada del blog anterior)…

1440 horas y horas ¿Pueden creerlo? Horas de pensar, estar, cobijar, acostumbrarnos a esto nuevo y desacostumbrarnos del ritmo acelerado en el que por ahí vivimos.  A veces los días van pasando y sentarnos a ilustrar, reflejar y contar lo cotidiano es la tarea que va quedando para el último.

 

Inmediatamente que el gobierno toma la medida del aislamiento obligatorio, entendimos que debíamos cambiar de inmediato nuestras rutinas cotidianas, horarios, tareas, y nos propusimos hacer lo más provechoso y enriquecedor posible el tiempo que se avecinaba, compartiendo con los chicos todas las horas del día. Y el Buen Dios se hizo presente en medio de nosotros, y nos regaló el poder estar juntos, cercanos, el disfrutarnos mutuamente, la posibilidad de compartir tareas, juegos, recreación, celebraciones, aprendizajes, re-descubrirnos...

 

Pero como en toda casa, en nuestras cuatro casas, también nos dedicamos a acompañar a los adultos mayores, resguardarlos para que no se expongan a ninguna tarea, entre ellos el propio Padre Barbero y las señoras que tienen a su cargo el cuidado de algunas casas (y que generosamente aceptaron el desafío de una mayor entrega).

Todo esto implicó re organizarnos, barajar y dar de nuevo y quizás quien antes no limpiaba los pisos, ahora lo está haciendo, quién antes daba clases en la escuela secundaria ahora está ayudando a los niños y niñas que están en edad escolar con los deberes, quién ordenaba la despensa ahora ayuda hacer muebles y estanterías. La sala de apoyo se convierte en “el aula” cada mañana y la de computación también es escenario de las tareas escolares. Las videollamadas, actividades, juegos y consignas que mandan las maestras de cada escuela forman parte de lo cotidiano y desde este lado están atentos los mediadores de que ayudan con mucha paciencia y un corazón gigante... se sigue educando, se sigue aprendiendo. Aplauso merecido para cada educador que lejos de rendirse frente  los desafíos de este momento, se re inventan y siguen educando.

También aprovechamos para darle más tiempo a nuestro patio, arreglarlo, poner tiempo en las tareas de huerta,  hacer muebles, hacer entrenamiento de rugby en nuestros espacios, acomodar y ordenar el ropero, mirar la despensa de alimentos,...Los niños, niñas y adolescentes son parte de esas tareas, como en cualquier casa, el tiempo de juego está pero es un juego compartido por todos, un juego que enseña, que nutre, que va tejiendo aprendizajes que nos hacen más fuertes. Por supuesto que como toda institución con personas en su interior, recibimos con mucha importancia la visita del COE (Centro de Operaciones de Emergencias) que revisaron las instalaciones y nos enseñaron todas las medidas de seguridad e higiene que tenemos que tener en cuenta en estos momentos.

 

 

Teníamos cosas hermosas planificadas para este año, para este mes,  por ejemplo el festejo de algunos cumpleaños de 15… y tuvimos que adaptarnos al momento. No por eso dejamos de celebrar la vida, con mucha alegría y emoción, con mucha entrega por la bendición de que un niño tenga una simple velita para soplar ese día y muchas personas a su alrededor sonriendo y cantando como si fueran la mejor banda de rock. Hacer de las pequeñas cosas los gestos más profundos, con más tiempo para  no andar apurados.

El día del trabajador, se trabajó, acá es muy raro dejar de trabajar un feriado. Pero celebramos un importante cumpleaños, nos festejamos como trabajadores del amor y del cuidado, comimos choripanes y una de las adolescentes de las casas nos regaló a cada uno un llavero hecho con sus propias manos. Ahí nos reconocemos, en esos detalles que nos hacen recordar que nada está perdido, que el amor es lo importante.

Dicen que de toda crisis se sale más fuerte, nosotros creemos que de esta crisis vamos a salir más unidos, más reconocidos en el otro, cuando esto sea una anécdota miraremos hacia atrás y nos emocionaremos de lo resilientes que fueron los niños y niñas, de lo que crecieron junto a nosotros, de lo que nos enseñaron sobre el tiempo para jugar.

Eso les queremos transmitir y queremos que sientan también en cada una de sus casas.

Gracias por estar del otro lado! Ya nos abrazaremos!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

El cuidado de la infancia y la adolescencia más vivo que nunca

June 24, 2020

1/10
Please reload

Entradas recientes
Please reload

Archivo
Please reload

Buscar por tags